Son familias.
Son niños cantando en el coche.
Son mamás y papás poniendo una canción para bailar juntos.
Son pequeños momentos compartidos en casas que quizás nunca conoceré, pero donde, de alguna manera, mis canciones están presentes.
Y eso me parece increíble.
Muchas veces este camino está lleno de dudas, de inseguridades y de momentos donde una se pregunta si todo el esfuerzo vale la pena. Pero entonces pasan cosas así… y siento que todo cobra sentido otra vez.
Más allá del número, lo que más feliz me hace es saber que mi música acompaña, hace sonreír, enseña, divierte y forma parte de pequeños recuerdos familiares.
Gracias de corazón a cada persona que escucha mis canciones, las comparte, las canta o las pone una y otra vez para sus peques.
Nunca imaginé llegar hasta aquí… y ojalá esto sea solo el comienzo de muchas cosas bonitas más 💫
Con cariño,
Pelina 💖
